Concluyeron las negociaciones climáticas más largas en su historia: ¿Chile Madrid tiempo de actuar?

Fuente: UNFCCC en Flickr

Por Luz Falivene

Del 2 al 15 de diciembre más de 190 países se reunieron en las negociaciones de cambio climático, presididas por Chile pero en suelo madrileño, dada la compleja situación sociopolítica que atraviesa el país. En 2020 el Acuerdo de París debería ser operativo, pero aún temas de gran importancia del libro de reglas de Katowice, que habían quedado pendientes en la COP24, siguen abiertos y sin consenso entre las Partes. Los resultados de esta COP25 no lograron responder de manera satisfactoria al llamado de urgencia realizado desde la sociedad civil y la ciencia.

Ambición, acción, urgencia, crisis climática. Quizás estas palabras fueron las más mencionadas y escuchadas durante el último tiempo, por aquellos que trabajamos la agenda de cambio climático. Luego de estas dos semanas de negociaciones cabe preguntarse ¿acaso estas palabras se han convertido en unas carentes de significado? ¿acaso no entendemos lo mismo cuando las pronunciamos para hacer referencia a cuestiones relacionadas al cambio climático? Empatía, solidaridad, responsabilidad, justicia. Es todo lo que no reflejan los resultados obtenidos en esta COP25. La decisión denominada “Chile Madrid tiempo de actuar” reconoce y reitera muchos resultados ya conocidos por la comunidad internacional en otras decisiones previas.

Según Climate Action Tracker los esfuerzos comunicados por los Estados en sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), a diciembre de 2019, limitarían el calentamiento a aproximadamente 2.8 °C por encima de los niveles preindustriales. En ese sentido, la COP vuelve a enfatizar la necesidad de reducir esa brecha de emisiones, surgida de los esfuerzos de mitigación de las Partes y su relación con una trayectoria de emisiones que cumpla con el objetivo del Acuerdo de París, cuestión que ya había sido mencionada en la decisión de la COP21 de 2015.

La acción climática sin financiamiento en el caso de los países en vías de desarrollo y los más vulnerables (Países Menos Desarrollados y Pequeños Estados Insulares), queda en un mero llamado a la acción. Por lo que se recordó a los países desarrollados que asumieron el compromiso de movilizar, de manera anual para el 2020, 100 mil millones de dólares.

Lo plasmado en la decisión de tres páginas del domingo 15, brinda un marco de trabajo, ya que es un proceso guiado por las Partes (Estados que firmaron un acuerdo) y no por la COP como órgano ejecutivo en sí mismo. Por ello, el hecho de subrayar el rol esencial de la naturaleza y la necesidad de abordar la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático de manera integrada, allanan el camino para más avances en esto. De forma similar sucede con el tema de océanos y cambio climático -uno de los ejes estandarte planteado por la presidencia chilena para estas negociaciones- y el de suelos y adaptación al cambio climático, sobre los que se que organizarán diálogos durante el año próximo.

A continuación se mencionan algunos elementos y temas que, si bien no agotan la agenda trabajada, merecen ser destacados.

Fuente: UNFCCC en Flickr

Mecanismos de mercado, artículo 6 del Acuerdo de París

En el espacio multilateral, las decisiones se adoptan por consenso, lo que implica una ausencia formal de objeciones, y es lo que justamente no hubo en este tema, uno de más delicados y complejos en términos de intereses político-económicos y de tecnicidad. Las reglas de implementación del artículo 6, ¿habilitarían que los proyectos desarrollados bajo los nuevos mecanismos dejen la puerta abierta para la violación de derechos humanos de las comunidades? ¿permitirían incorporar viejas unidades de emisiones provenientes del Protocolo de Kioto bajo los mecanismos del Acuerdo de París? ¿asegurarían la rigurosidad, claridad y transparencia necesaria para lograr que las emisiones se reduzcan, o sería simplemente un pasamano de emisiones entre Estados? ¿lograrían evitar la doble contabilidad entre los Estados “vendedores y compradores” de estas unidades? ¿permitirían que los mecanismos sean planteados como herramientas llanas de compensación, o que éstas también sean planteadas como unas de reducción de emisiones? ¿haría posible que, del funcionamiento de los mecanismos, se realicen aportes para financiar los esfuerzos de adaptación?

Estas son algunas preguntas que no lograron respuestas que funcionen para todas las Partes en la COP25, y que serán abordadas en las negociaciones intermedias de junio 2020. Si bien ralentiza el proceso de implementación, situando las conversaciones a un tiempo límite y sumado al riesgo de no llegar a un acuerdo, es una decisión pertinente que evitó generar reglas débiles que pongan en peligro la integridad del Acuerdo de París.

Mecanismo Internacional de Varsovia (WIM) sobre pérdidas y daños: artículo 8 del Acuerdo de París

Expresado de forma simple, a mayores esfuerzos de mitigación, se reducirían los costos de adaptación. No obstante, hay que reconocer que hasta el momento, los primeros son insuficientes. También hay que reconocer que, por más medidas de adaptación que se tomen, países en vías de desarrollo y los más vulnerables (Países Menos Desarrollados y Pequeños Estados Insulares) a los impactos del cambio climático, ya sufren pérdidas (no recuperables) y daños (de posible recuperación).

Las pérdidas y daños son un asunto complejo, en la medida que refieren a cuestiones económicas y no económicas (sociales, culturales, de salud) y que se desarrollan en varias escalas de tiempo (eventos extremos repentinos y otros de inicio lento), por lo que el WIM ha realizado esfuerzos para una mejor comprensión y precisión sobre esto. Podría decirse que es uno de los temas que más pone de manifiesto la relación entre la frágil situación del respeto de los derechos humanos y la responsabilidad de las Partes para con ello.

En esta COP se realizó una revisión del funcionamiento y progreso del WIM: su gobernanza (ExCom – Comité Ejecutivo, en tanto brazo político del mecanismo y que guía la implementación del WIM), el reporte del ExCom sobre su desempeño y los recursos para su financiamiento.

En cuanto a las consideraciones relacionadas a la gobernanza del WIM se definió que continuarán en la COP26, en Glasgow, Escocia. Este punto refiere a si el ExCom reportaría únicamente a la COP o también a la CMA, es importante clarificar esto ya que facilitaría el diálogo y la coordinación entre ambos órganos, lo cual lograría un trabajo más sólido y coherente sobre pérdidas y daños. Además, el punto refiere al fortalecimiento del mecanismo, ampliando sus funciones hacia otras de financiamiento, tecnología y desarrollo de capacidades.

Respecto al reporte de revisión del WIM, que analiza sus aciertos, obstáculos y oportunidades desde su creación en 2013, no realiza mención ni recomendaciones sobre cómo fue abordado el tema del respeto de los derechos humanos ni cómo esta perspectiva se podría introducir en el plan de trabajo de los próximos años.

En cuanto al último punto, se esperaban resultados concretos en términos de financiamiento -nuevo y adicional- específicamente orientados a pérdidas y daños, que no fueron alcanzados. Entre otras cosas, se puede destacar la creación de la red de Santiago, como catalizador de la asistencia técnica de organizaciones, organismos, redes y expertos para la implementación de enfoques relativos a pérdidas y daños.

Género y cambio climático

Reconociendo que los efectos del cambio climático tienen efectos diferenciados entre hombres y mujeres, producto de desigualdades históricas y de múltiples factores que varían entre y dentro de países y las comunidades, se lograron resultados positivos para el tema.

Se adoptó la “Versión mejorada del programa de trabajo de Lima sobre género y su plan de acción sobre género (GAP, adoptado en la COP23) ”, logrando superar la resistencia de países en cuanto a realizar y profundizar avances en el tema dentro de la agenda climática. Es un plan de cinco años, que tendrá una revisión intermedia en 2022 y otra en 2024, éste estableció actividades en cinco áreas prioritarias: desarrollo de capacidades, gestión del conocimiento y comunicación; coherencia a la hora de fortalecer el entendimiento de las consideraciones de género; balance de género, participación y liderazgo de la mujer; implementación sensible al género y medios de implementación y el área de monitoreo y reporte sobre avance de las actividades.

NDCs: marcos temporales comunes

Mediante las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs) los Estados presentaron sus esfuerzos de limitación o reducción de sus emisiones, y lo han realizado entendiendo diversos plazos.Considerando que éstas debieran ser renovadas en el 2020, un plazo común para todos es esencial. Esto es así ya que garantizarían claridad, transparencia y una mayor comprensión de las NDCs.

El Balance Mundial (Global Stocktake, artículo 14 del Acuerdo de París), es el mecanismo para realizar una evaluación de los avances colectivos y mejorar la ambición de los esfuerzos internacionales; el primero debe realizarse en el año 2023. No contar con un plazo común podría complejizar el proceso de revisión y monitoreo de la acción colectiva, boicoteando el planteo de acciones más ambiciosas. Este punto tampoco logró el consenso, y quedará pendiente para la siguiente ronda de negociaciones.

La decisión de la CMA reflejó con un lenguaje más bien débil el llamado a la presentación de NDCs que reflejen progreso, junto a la provisión de la información necesaria para la claridad, transparencia y entendimiento de éstas. Sin embargo, no menciona de manera explícita la necesidad de mayor ambición en el proceso de revisión de las NDCs del año próximo, que es justamente lo que se necesita.

En conclusión, se podría decir que la COP25 tuvo resultados limitados y no logró estar completamente a la altura de la crisis climática que enfrentamos. El año próximo, tanto en las negociaciones intermedias de junio como en la COP26, se vivirán momentos claves para lograr cerrar el paquete de implementación tan esperado.

Referencias

COP:Conferencia de las Partes, sesión n°25: órgano supremo de toma de decisiones de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC ó UNFCCC, en inglés).

Climate Action Tracker: https://climateactiontracker.org/global/temperatures/

CMA: Reúne a todos los Estados que han firmado el Acuerdo de París, aquellos que no lo han hecho son observadores. Sus decisiones y los efectos de éstas, por lo tanto, quedan circunscritas a los primeros. 

GAP, adoptado en la COP23: https://unfccc.int/documents/204536

 

2019-12-23T16:53:58+00:00